Filigranas del poder.

Por em 17/11/2009


Urna eletrônicaEn estos dias de canticos de victorias anticipadas, y vituperios al que se planta como el contrario, las filigranas del poder se transforman en fuertes barreras y cortinas de hierro que no permiten visualizar quiény a lo que se está jugando en este periodo pre electoral.

Juegos de palabras, gestos de bronca que depositando en los opositores las imágenes de lo negativo van buscando las aceptaciones que confluyan en los votos pedidos.

Va quedando claro el objetivo único, el ser nominado para los cargos en disputa, eso es lo que finalmente se busca aunque no se lo diga y se lo disfrace con varias y refinadas frases.

Las elecciones de partidos políticos en los regímenes democráticos se legitima cada cuatro o cinco años en esta participación popular por medio de la introducción de una papeleta representativa de un candidato y un partido político.

Lo que en otras instancias habilitaba una amplitud de ideas y discusión de propuestas se fue desgastando por las egoístas posturas individuales que temen la riqueza y heterogeneidad de los verdaderos interesados y luego afectados ciudadanos, meros espectadores del juego eleccionario.

Y para muestra basta un botón: qué fue de los innumerables comités de base del FA, germen participativo de una fuerza política que nació, creció y se sostuvo en el crecimiento del protagonismo de miles de jóvenes primero y adultos más tarde, que se forjaron en la lucha desde la oposición a un régimen bi partidario en el uso del poder que otorga un gobierno presidencial.

Ya no se vive en ese calor–color, que circulaba en las reuniones con los vecinos, con música canto y choripan de por medio, ambientes de fervor discursivo de opiniones diversas, hoy suplantadas por aburridas charlas y declaraciones frívolas donde se pelean entre los burócratas dirigentes con el premio de sacar a luz lo que se oculta por temor o vergüenza o el placer de denostar los errores ajenos: Larrañaga es llamado perrito faldero por la obsecuencia actitud de secundar a Lacalle y a Mujica lo desprecian por su lenguaje descarnado “no creo en la justicia un carajo”.

Y así nos divierten cumpliendo con la antigua y siempre vigente leyenda de “al pueblo pan y circo”, sin darnos los espacios generados para el diálogo, el pensamiento y la reflexión para ir formando entre todos las respuestas a las verdaderas necesidades y demandas colectivas.

Gane quien gane siempre perderá el pueblo mientras se lo tenga detrás de los cristales viendo pasar el entierro de la participación ciudadana y la integración cultural de todo lo que es de y para las mayorías populares, más allá de las filigranas del poder en los carnavales electorales.

*Enrique Martinez Balta é uruguaio, psicólogo, poeta nas horas livres, ex-militante estudantil da FER (Frente Estudiantil Revolucionaria), foi exiliado político por 5 anos na Argentina.




Por Enrique Martinez Balta, em 17/11/2009 - 00:01. Você pode acompanhar as respostas a este texto acessando o leitor RSS 2.0.

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